lunes, 10 de noviembre de 2014

Demonios,
escalando por mi tripa,
hurgando en mi cabeza,
golpeando mis ojos...

...إِنْ شَاء اللَّه

Confesión laica

Mis sueños siguen siendo sobre él, pero siento
Que ha llegado el momento de volver al día a día,
a las contradicciones en la luz del amanecer.

"Perdona nuestras ofensas..."
He cometido muchas
en una vorágine de úlceras bien dolorosas,
"Como nosotros perdonamos..."
y no me arrodillo, aunque extrañe 

heridas en mis rodillas
"las de aquellos que nos ofenden"

Ningún sayo negro
cubre mi alma,
Pues luz somos,
Y a la luz he vuelto.

martes, 22 de abril de 2014

Y aunque nadie me ha preguntado... ¿Qué es la felicidad?

La miro y me encanta su cara,
nunca se pinta los labios,
porque son coloridos como las rosas,
pero no tienen espinas,
lo sé porque sus palabras no duelen,
son suaves como el viento de verano.

Me encanta ver cómo se recoge el pelo,
y como lo tiene recogido,
y como se lo vuelve a recoger.
Como deja desnudo el cuello,
tan vulnerable, tan valiente.
Porque ella es muy valiente,
es muy brava, y yo vivo con mucho miedo.

A veces consigo reunir fuerzas
y la miro a los ojos como la primera vez,
y son marrones como las canicas
con las que jugaba de pequeño,
y quiero sacárselos y jugar con ellos por el salón

Y tiene unos pies muy fríos,
que son como el invierno
bajo las sábanas de su cama.

La sonrisa se sale de su cara,
porque su sonrisa es otro lugar diferente,
es otra dimensión distinta,
que no, que no puede ser de este mundo,
que hace que tenga escalofríos en el estómago,
y en el pecho haya fuego,
y hace que yo me muerda los labios,
y sonría para otro lado,
porque nunca he sido muy buen comunicador,
maldito el día que empecé a esconderme,
y que suerte la mía de encontrar a alguien que me aguante.

El olor escondido entre su hombro y su oreja es el verano
en el que bebíamos cerveza en bares oscuros,
y caminábamos bajo la lluvia
sobre la piedra que nos sintió caer,
y que nos vio enamorarnos,
como niños,
como adolescentes, después
como adultos.

Las cosquillas en el costado,
y el ruido que hace al meterse en la cama (con su invierno),
y al jugar con sus dedos sobre mi pecho,
y con las palmas de mis manos.
Eso es la felicidad.
Felicidad será, quizá, también, despertarte a ronquidos,
y ver como haces que duermes por dejarme dormir un poco más.
Y dejar que me desabroches el cinturón,
y nos perdamos otra película.

Felicidad, puede que sea,
preocuparme si no sonríes,
y desvivirme por verte sonreír.
Morir de risa echándonos jabón en los ojos,
carcajear en bares en silencio,
bailar mientras todos nos miran,
mientras todos nos envidian.

Es posible que la felicidad sea
simple y llanamente
que estés ahí.

jueves, 10 de abril de 2014

Llamas

Parece que arde la noche cada vez que el horizonte toca el sol,
y vuelan papeles quemados, como gorriones buscando escapar.
Y españa, que hace tiempo que dejó de ser España,
se repueblas de pobreza y de codicia de manera proporcional.
¡Malditos los ojos que nos ven caer!
¡Malditas las manos que no nos agarran!
¿Por qué no te dejan respirar?
¿Por qué no te dejan crecer?
Grita desconsolado el progreso,
agobiado por palos en las ruedas,
y piedras en el sendero.
Y yo lo veo todo entre llamas,
porque vi la última estrella caer
en un bosque de mentiras,
que había que purificar.

lunes, 7 de abril de 2014

Lista de cosas hechas por hacer

El gran acto de ahuecar el alma
Abrazar con la mirada unos nuevos ojos
Dar la mano a otra mano
Dejar caer nuestro peso vivo
Confiar en brazos ajenos
en manos de otros
como si fueran  nuestros

Consumir el tiempo irrecuperable
perderlo todo contigo (que no sin ti)
Vivir del todo en una nada inimaginable
desfilar contentos entre dientes de león
Nadar eternos hasta el horizonte
desquiciarnos juntos hasta el Sol

Comernos las palabras por gula
Incumplir en un día todos los pecados menos dos
legitimar con un beso los errores cometidos
Conjugar la lista de cosas por hacer siempre en plural
hablar mucho sin decir nada

dejar los poemas sin acabar


domingo, 29 de diciembre de 2013

Estadística poética: Pirámide sentimental

Ahora que el miedo es un arte,
y la canción está amañada...
no sé muy bien cómo prometerte
que con el tiempo todo será igual,
que no va a cambiar nada,
y que el Sol seguirá brillando.

Ahora que el tablero ha quedado en blanco,
y han cambiado las tornas,
y pasamos de jugar de las damas a las zorras,
y vas ganando.
He apostado y he perdido.
Las fichas volaban en todas las direcciones.
El fuego en tus ojos, apuntando a mis ...

Se ha empañado el cristal,
esta mañana sólo había niebla.
Nieve en el alfeizar.
Se han empañado los espejos,
en el reflejo no había nada.
Me he levantado empalmado
pero esta mañana no quiero jugar.

Esta mañana me he levantado con ganas de marcha,
me he levantado queriendo desgarrar tus labios,
me he levantado muy violentamente.
Me he levantado contra las formalidades.
Me he levantado con todo este dolor sobre los hombros.
Me he levantado de un salto contra ti.

Respiro... como se respira cuando el mundo puede contra uno.
Como cuando queremos olvidar el dolor de espalda.
Como cuando soplas las velas imaginarias de todo lo que pesa.
Respiro para echar todo lo que guardo en los pulmones.
El odio empieza en el estómago.
Es una bola de fuego que nos quema las entrañas.
Nos quema las entrañas y deja el humo en los pulmones.
Hoy sólo quedan escombros. Los estragos de todo lo que callé.
Y versos largos, mucho más largos de lo que solían ser.
Mucho más largos de lo que están acostumbrados a ser.
Porque llevo mucho más tiempo callado. Hablando sin hablar.
Y todas estas palabras crecen como una pirámide que alcanza el cielo, que toca el pecho.
Y que mueren poco a poco. Sorprende la poca vida de algunas palabras sobre el papel.
Imagino que si se las lleva el viento, sucumbirán a la ciclogénesis explosiva.
Aunque a su muerte cicatrizan muchas heridas largo tiempo abiertas.
Quedan limpias, porque llueven palabras como maná celestial.
Duele un poco menos, porque ahora entra más luz.
Quedan atrás y casi ya no se ven.
Mira las hojas secas
que levantaron
el viento
otoñal.
Yo ya.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Ahora bien

Ahora me doy cuenta
de que son tus párpados
los que me hacen cerrar los ojos,
y eres tú misma la que, al respirar,
roba mi aliento a escondidas.

Quizás no entiendas
que tu misma existencia me hace daño,
que si al final del día
me sobran o faltan latidos,
es tu risa la responsable,
y que si algún día no me levanto
será porque tu cabeza habrá caído
como losa en mi pecho de eunuco.

Ahora bien,
                  no me importa.

Podría continuar...