jueves, 2 de mayo de 2013

Claroscuro, juegos de luces, sombras y sentimientos

Cada noche crecen más mis ojeras,
y los sueños pesan más.
Tú te alejas,
y tu risa queda atrás.
Ya ni te veo.
Pasaste de ser la línea que limitaba mis sentimientos,
a ser un punto perdido en el horizonte.

¡Malditos ojos rojos y cansados
                 [que no te saben ver!
¡Maldita alma marchita y moribunda
                 [que te dejó escapar!

Mira –dijo–, todo lo que baña esta luz un día será tuyo.
Y de pronto calló el telón.

lunes, 29 de abril de 2013

Shakespeare nunca supo de matemáticas, pero sí de amor

Ya no escribo,
apenas duermo
ni avanzo.
Vivo la obsesión
de verte en cada esquina,
de recordar, valiente,
lo cobarde que soy;
las palabras que amagué
y que sintiendo siempre,
nunca oíste.

Mi culpa, mi puta culpa.
El amor será valiente, o no será.
No fue suerte conocerte,
no fue casual soñar
con tus finos labios,
ni tus ojos de acento francés,
ni sentir el olor de Roma
en tus palabras...


¡Palabras! El resto es silencio,
no hay nada más.
Shakespeare was right.

domingo, 21 de abril de 2013

La realidad es ahora

    Si no escribo me siento vacío y demasiado lleno de sensaciones que no asumo como mías. No doy voz a las historias que viven en mí. Sólo vivo la realidad, y la realidad es aburrida. Una continua sucesión de medios. Una eterna carrera de final conocido.
   
Sin recuerdos no somos nada. Sin pasado no hay presente. Sin presente no existe futuro. 

    Un borracho lo llamó "porvenir", porque no venía nunca; y nunca llegó. Estaba en lo cierto.

Mi más sentido pésame, 
porque me pesa el cielo en los hombros. 
El futuro es una losa de mármol inamovible y sagrada. 
El porvenir son alas de luz y viento. 
Las expectativas, que mueren a cada segundo, 
viven en los ojos de la chica que se ha reservado 
una pequeña parcela en tu mapa de recuerdos a olvidar.

    Me he escrito en la mano que tengo que amarte, vida mía, porvenir, porque vivo con miedo a renunciar a ti, y vivir en un eterno presente, sin falsos proyectos en los que refugiarme, porque falso es el segundo que no ha llegado. Porque auténtico sólo es el "tic"; y el "tac" es sólo añoranza porque el mañana sea igual que ayer.
  
No hables, calla y respira. 

    Caí en la cuenta de que enamorarse es un segundo, y desde entonces vivo cada instante como si fuera eterno, porque si la eternidad se acaba en el fin de su existencia, el infinito alcanza el pequeño recorrido de tiempo entre recuerdo adulterado por sentimientos, y el futuro que nos han enseñado a ver.

miércoles, 3 de abril de 2013

Quiero hacer contigo aquello de Cernuda,
y besar tu cuerpo, y tu frescura,
y yacer contigo (eso sí, desnuda).

jueves, 28 de marzo de 2013

El cruce entre sueño y realidad (leve jaqueca)

El clavo atravesó de inmediato mi cabeza. Cada ruido, un martillo que profundizaba el dolor; cada palabra, un golpe de desesperación. La claridad, hasta entonces complaciente, se convierte en un manto de tortura, y las nauseas maniatan mi libertad. Me siento apresado, y siento la camisa (de fuerza) estrangulándome.
Todo pasa a ser complicado, incomprensible, y el esfuerzo de descifrar palabras antes concisas, se vuelve agobiante.
"¿Preparados?" suena a dos metros. Suficiente lejos, pero pasa de sonido a ruido, y taladra. 
Este dolor se convierte en bloqueo, y apenas me deja pensar. Veo caer mi pelo con asombrosa rapidez, y el tacto —único sentido lúcido por el momento—, me descubre una cara marcada por una expresión de angustia. No hay manera de escapar. Mis mandíbulas, descontroladas, aprietan diente con diente, y me resulta imposible liberar la presión.

Me despierto a las cuatro, despojándome de los clavos ardiendo que me atan a la cama y al sueño. Y cuando salgo de Oniria, no me deshago de Morfeo como si de un velo se tratara; arranco, en cambio, mi corona de espinas, y arranco manos y pies, y la sangre brota, pero todo es silencio, y no hay dolor; sólo hay esfuerzo, sufrimiento, en la calma mágica, empapado de oscuridad, y luz emanada de mi boca en vez de un grito desgarrador.

Llevo días despertándome a las cuatro, sudoroso, con un desierto en la lengua, y clavos en cabeza, manos y pies. Llevo días en los que la cama es para mí una cruz, y el sueño un martirio que no encuentra su final con la luz.

lunes, 25 de marzo de 2013

Nuestra revolución

Duele, dolía;
falseo, actúo;
rompo, estropeo;
Una vez más
me escaqueo.
Eludo la responsabilidad de latir o respirar,
y contemplativo, me dedico a especular
sobre los infinitos universos que nos creé.

Pedro, jugando con su copa;
Alicia, saliendo a fumar.
Mi alma, perdiendo la ropa,
y el rubor,
y mis estribos por los suelos,
la dignidad en el cielo:
el tonto sigue mirando al dedo.

Soy yo,
la esencia de mí mismo,
yo y mi situación:
estado mental de excepción;
trincheras en los ojos,
bombardeo de lágrimas,
la felicidad como rebelión,
tú y yo y nuestra revolución.

martes, 5 de marzo de 2013

Muerte por intoxicación con plomo

El artista paró la bala con solo pensarlo.
Entonces, Goya procedió.
Lorca no tuvo tanta suerte...

                 (¡Puede verse!)