viernes, 20 de abril de 2012

Sueño de Reyes.


El primer recuerdo que tengo del sueño es estar en una piscina. Mientras yo estaba fuera veía como se bañaba una chica con la que yo había estado hace tiempo a la que llamaremos “SujetoA”, se sumergía e iba buceando hacia la parte en la que estaba yo. Al salir se ponía a hablar con un chico que estaba entre echado y sentado al borde. Se besan. Supuse que eran pareja. Entonces yo me acercaba a ellos y le decía al SujetoA “Te quiero, no puedo vivir sin ti. Me da igual compartirte, pero déjame intentarlo de nuevo”. Ella me besaba.

A partir de ahí la aventura continuaba con más “personajes”. SujetoA, al que no conocía, que será apodado Pedro. También venía con nosotros un amigo mío al que llamaremos Iker.

El sueño parece dejar entrever razones por las cuales se había llegado a esa situación en la que yo pedía otra oportunidad. Al parecer yo tenía una especie de don cuando era pequeño: era capaz de ver como iba a morir la gente. Una de las visiones que tenía en la juventud había sido la de la muerte intencionada de los Reyes de España en una especie de azotea. Esa visión me había atormentado toda mi vida y me había hecho centrarlo todo en lograr el objetivo de salvar la vida a los Reyes hasta el punto que me había convertido en Detective privado. Esta pequeña gran obsesión hizo que ninguna de mis relaciones sentimentales pudiera triunfar, la que tuve con SujetoA entre ellas.

Estábamos todos hospedados en el mismo lugar, lo que me hacía suponer que yo me había pateado un montón de Kilómetros con mi amigo para convencer al SujetoA de volver conmigo. El lugar donde nos habíamos quedado era un camping en Nigrán (Galicia) cerca de Vigo, que se llama “Camping Playa América”, un lugar donde pasé 4 veranos con mis padres y hermana.
Pedro trabajaba en aquel camping. Ese día había una especie de fiesta, algo como el “Día mundial del camping” y todos llevaban camisetas amarillas menos Iker y yo.

Caminaba con SujetoA mientras me daba cuenta de que yo realmente ya conocía a Pedro de cuando iba al camping de pequeño, porque él también iba con sus padres. Él era alto, rubio, de ojos azules (aunque a veces en el sueño era castaño). Mientras caminaba con SujetoA se me ocurrió decir que Pedro me parecía muy muy atractivo, y ella dijo que podía liarme con él si quería, que también eramos pareja. Eso me pareció muy extraño.

Ya de noche subimos a nuestra habitación, ahora teníamos una conjunta. No eran habitaciones como de hotel, aunque el edificio en el que estaban era más bien parecido a un hotel las habitaciones eran pequeños apartamentos, con un pequeño salón, camas y una habitación. La nuestra, en concreto, tenía una pequeña terraza a la que se accedía por una puerta corredera de cristal. Subimos un momento pero bajamos de inmediato. Pedro y SujetoA bajaron en un ascensor y yo iba a bajar en otro con Iker, pero se subió una chica e Iker salió del ascensor justo antes de que se cerraran las puertas. La chica, que era más bien gorda y fea, empezó a insinuarse y yo la verdad es que no quería nada con ella. El ascensor se paró de golpe y ella se cayó encima de mí. Yo intentaba alejarla de mí.
Mientras tanto, en el otro ascensor, que también se había parado de golpe, SujetoA cayó encima de Pedro y decidió hacerle una felación.
Los ascensores volvieron a funcionar y yo salía sin camisa. SujetoA terminó dándose cuenta de lo que había hecho y se enfadó mucho conmigo. Después de un rato hablándolo con Iker, me fui a un bar a tomar algo y a pensar en cómo podía arreglarlo. De pronto entraron Iker, Pedro y SujetoA en la cafetería. Me armé de valor, me levanté y empecé a hacer un discurso, quedando en ridículo delante de todo el mundo. Terminé mi desesperado intento de volver con ellos lanzándoles 20 euros en dos billetes arrugados de 10 al grito de “¿Queréis dinero? Tomad dinero ¿Queréis que me comprometa con esta extraña relación? Lo haré. Dadme otra oportunidad”.
Era extraño, ahora quería que los dos me dieran una oportunidad. Y lo conseguí.

Subimos a la habitación y allí me acerqué a la puerta que nos separaba de la terraza, sentía algo que me hacía acercarme a esa terraza, algo que me daba miedo, pero que me hacía sentir intriga. Cuando me di cuenta en el cristal me reflejaba yo mismo, pero era un yo de 7 años de edad. Me miraba casi sin una expresión que te dijera que estaba enfadado, alegre, o nada, pero decía algo. De pronto tuve un flash en el que veía a los Reyes muertos en esa misma terraza. Había soñado veces y veces con la visión, pero nunca la había tenido de aquella manera, así que llamamos a una persona para que me ayudara, una especie de Medium. Cuando tocaba pagarle nos faltaban 10 euros y yo dije “¿Pero no cogisteis los 20 euros que os tiré? La respuesta fue negativa. El supuesto “medium” sacó una pistola y amenazaba con disparar a Iker, hasta que lo hizo, le disparó en la cabeza. Todo era demasiado cargado. Muchos nervios, muchos gritos, lloros, y entre todo el bullicio, Pedro sacó una pistola y disparó en la cabeza al asesino de Iker. Yo le gritaba “¿Qué has hecho? ¿Qué cojones has hecho? ¡Ahora te encerrarán! ¿Qué has hecho?” todos llorabamos, me acerqué a Íker, pero ya era demasiado tarde, la bala le había disparado casi a quemarropa a la cabeza y había muerto de inmediato. Yo no me lo podía creer.

Desperté y me mantuve despierto unos 15 minutos. Del siguiente sueño recuerdo más bien poco. SujetoA y yo sentados frente a frente en el bar de una estación de servicio. Escapando de aquel recuerdo en el que veíamos morir a Íker y a Pedro asesinar a alguien.

1 comentario:

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