sábado, 5 de enero de 2013

Poema en el vigésimo cumpleaños.

Miles de cambios y sombras
abanderan un resultado a medio hacer.
La historia del chico que creció antes de tiempo.
Como aquel jilguero que silbaba y silbaba,
en medio de la noche,
esperando a volar de por vida.

Fantasmas me acompañan,
pero las cadenas... Esas las llevo yo.
Una lágrima derramada en un charco
sucio y lleno de reflejos miserables,
con el que, por accidente, choca la luz,
y crece un arco iris,
y entre nuestras palabras brotan plantas
y luz de nuestros ojos.
Y el sonido de besos mudos se convierten
en banda sonora de mi vida.

Victorias y derrotas, sangre y sudor, gritos y lágrimas...
Sal que acaricia las asperezas del curtido paso del tiempo,
agujas que marcan  la hora y se clavan en mi sien,
haciéndome recordar...

Tiempo... Inclemente pero justo,
hoy la historia se hace eco a través de los huecos
que dejaste en tus idas y venidas
para guardar porciones de alma.

Ayer, miraba al mundo
desde mi pequeña parcela de silencio y melancolía,
y hoy, soy latifundista,
y crecen en mis tierras girasoles y margaritas,
amigos y sonrisas.
Árboles y flores, que son de día refugio,
y en la noche,
laberintos y bosques, por los que resuena la miseria,
y las risas indolentes.

El rey muere,
quizá ya esté muerto.
El Sol cae,
quizá ya haya caído.
El príncipe se alza,
y todos callan.
La Luna reza
con rostro apacible.
El otoño cae,
la primavera avanza.
El poeta muerto
recibe una alabanza.

2 comentarios:

  1. "Árboles y flores, que son de día refugio,
    y en la noche,
    laberintos y bosques, por los que resuena la miseria,
    y las risas indolentes."

    Esto es poesía.

    Un abrazo.

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