Somos invencibles sin saberlo,
y de pronto, creemos poder separar la tierra y el cielo.
Hacemos tanta fuerza que llegan a chocarse.
Y de pronto, estallan en lágrimas de tristeza,
y de pronto, tú desapareces,
y de pronto, yo me ahogo y rompo a llorar,
y de pronto...
lunes, 21 de marzo de 2011
jueves, 17 de marzo de 2011
Amistad.
Madrid ya no brilla como solía hacerlo, ya no sueño con deprimidas calles hasta la bandera... Pues he encontrado mi lugar, que no existe más que en la memoria colectiva de un grupo de soñadores. Grandes amigos, cabezas de chorlito enamorados los unos de los otros y los otros de la vida. Eso es la amistad, es su esencia, la salsa en la que ha sido mojada y remojada hasta perder su sabor original, hasta adquirir un color diferente a cualquier otro, y un olor... ¡Qué olor!.
Esa es mi amistad. Ese es mi gran amor, de las cosas que me hacen sonreir cada día. Hace un tiempo, en momentos... dígamos de "depresión", me repetía una y otra vez que la amistad estaba sobrevalorada, que no era capaz de llenar un corazón humano, pero poco a poco fuí entendiendo que si que puede, lo que pasa es que la enfocaba mal, sólo sabía mirarla desde el punto "amistad", pero no es una simple amistad lo que siento, es algo que de tan grande que es, cualquier palabra resulta horrenda en su comparación con la realidad pertinente. "Amor", ¿qué significado puede tener aquí? no es amor, es algo más grande aún, si es que existe algo más grande que el amor.
Sea lo que sea, os diré por qué me gusta tanto... Es simplemente, porque por ejemplo, la familia, te la dan hecha, y tienes que hacer un mínimo para mantenerlos a tu lado, en cambio a los amigos de verdad no, a estos te los tienes que ganar tú, y no sólo una vez, no, cada día tienes que demostrar que mereces que sean tus amigos, y a su vez, ellos tienen que hacer lo mismo, pero porque ellos quieren, y sienten lo mismo por ti que tú por ellos. Eso es la amistad, esa es mi amistad, esa es mi vida.
Esa es mi amistad. Ese es mi gran amor, de las cosas que me hacen sonreir cada día. Hace un tiempo, en momentos... dígamos de "depresión", me repetía una y otra vez que la amistad estaba sobrevalorada, que no era capaz de llenar un corazón humano, pero poco a poco fuí entendiendo que si que puede, lo que pasa es que la enfocaba mal, sólo sabía mirarla desde el punto "amistad", pero no es una simple amistad lo que siento, es algo que de tan grande que es, cualquier palabra resulta horrenda en su comparación con la realidad pertinente. "Amor", ¿qué significado puede tener aquí? no es amor, es algo más grande aún, si es que existe algo más grande que el amor.
Sea lo que sea, os diré por qué me gusta tanto... Es simplemente, porque por ejemplo, la familia, te la dan hecha, y tienes que hacer un mínimo para mantenerlos a tu lado, en cambio a los amigos de verdad no, a estos te los tienes que ganar tú, y no sólo una vez, no, cada día tienes que demostrar que mereces que sean tus amigos, y a su vez, ellos tienen que hacer lo mismo, pero porque ellos quieren, y sienten lo mismo por ti que tú por ellos. Eso es la amistad, esa es mi amistad, esa es mi vida.
miércoles, 9 de marzo de 2011
Y yo ¿Qué voy a hacer aquí solo?
Si no doy pie con bola,
y ante la tormenta no me tapo,
y me quieran tapar con modestos arapos,
que yo correré a más no poder.
Que me quieran encerrar en tenebrosas carceles,
que no podrán encontrarme,
pues encerrado en mi me encuentro,
ya que yo mismo me despojé de
la libertad que se me dio.
Y me encuentro aquí solo,
solo en compañía,
en compañía de mi ser,
sirviendo en vida y muerte,
a mi propia autodestrucción.
Si no doy pie con bola,
y ante la tormenta no me tapo,
y me quieran tapar con modestos arapos,
que yo correré a más no poder.
Que me quieran encerrar en tenebrosas carceles,
que no podrán encontrarme,
pues encerrado en mi me encuentro,
ya que yo mismo me despojé de
la libertad que se me dio.
Y me encuentro aquí solo,
solo en compañía,
en compañía de mi ser,
sirviendo en vida y muerte,
a mi propia autodestrucción.
lunes, 7 de marzo de 2011
Ciudad testigo.
Me escondo, y en oscuros callejones,
escribo poemas con mi sangre.
Avergonzado, corro sin parar,
y la roja y líquida esencia perdura allí.
Sólo las paredes son tesigo de
lo que en este poeta se ha convertido.
Un Pervertido de la rima,
un prodigioso asesino del deseo.
Solo las calles de esta oscura ciudad
son capaces de sentir mi alma, frustrada,
furiosa consigo misma, acabada.
Pero es el momento de volver a nacer,
dejar atrás el pasado una nueva vez,
y beber de tus labios el jugo de la pasión.
Y al haber llegado a este nivel de rabia,
rompo sin temor mis cadenas que son recuerdos,
y me despojo de las lágrimas que llenaron como cataratas
charcos secos en mi corazón.
Ya no eres más que lineas escritas,
has pasado a ser un poema más en mi libreta,
estrofas que arden eternamente,
sueños que no salen de mi mente.
escribo poemas con mi sangre.
Avergonzado, corro sin parar,
y la roja y líquida esencia perdura allí.
Sólo las paredes son tesigo de
lo que en este poeta se ha convertido.
Un Pervertido de la rima,
un prodigioso asesino del deseo.
Solo las calles de esta oscura ciudad
son capaces de sentir mi alma, frustrada,
furiosa consigo misma, acabada.
Pero es el momento de volver a nacer,
dejar atrás el pasado una nueva vez,
y beber de tus labios el jugo de la pasión.
Y al haber llegado a este nivel de rabia,
rompo sin temor mis cadenas que son recuerdos,
y me despojo de las lágrimas que llenaron como cataratas
charcos secos en mi corazón.
Ya no eres más que lineas escritas,
has pasado a ser un poema más en mi libreta,
estrofas que arden eternamente,
sueños que no salen de mi mente.
martes, 1 de marzo de 2011
Adios a los cuentos.
Coger sentimientos y guardarlos
en una parte de mi oscuro subconsciente.
Querer volar como pájaro y
caer como inerte plomo
sobre un profundo océano
lleno de misterios sin descubrir.
Que lejos quedan ahora los piratas y
las bellas doncellas.
Que lejos quedan ya los cuentos de hadas
donde yo soy el príncipe azul que,
ni corto ni perezoso te conquista citando a Espronceda.
Que pena que tu siempre fueras de Góngora.
en una parte de mi oscuro subconsciente.
Querer volar como pájaro y
caer como inerte plomo
sobre un profundo océano
lleno de misterios sin descubrir.
Que lejos quedan ahora los piratas y
las bellas doncellas.
Que lejos quedan ya los cuentos de hadas
donde yo soy el príncipe azul que,
ni corto ni perezoso te conquista citando a Espronceda.
Que pena que tu siempre fueras de Góngora.
Yo, yo, y nada más que tú.
Recuerdos de papel vienen
ardiendo a mi conciencia.
Oh, ayuda, estoy perdido sin respuesta.
Sentimiento sde amor caramelizados,
congelados en el pasado, muertos
e imposibles.
Vamos a morir y vamos a soñar que
por fin estamos vivos.
Ilusiones que de tan absurdas
parecen la puta realidad.
Y mientras tú en tu cama, y yo ¿Qué hay de mi?
yo muero de asco en el mismo bar de siempre...
ardiendo a mi conciencia.
Oh, ayuda, estoy perdido sin respuesta.
Sentimiento sde amor caramelizados,
congelados en el pasado, muertos
e imposibles.
Vamos a morir y vamos a soñar que
por fin estamos vivos.
Ilusiones que de tan absurdas
parecen la puta realidad.
Y mientras tú en tu cama, y yo ¿Qué hay de mi?
yo muero de asco en el mismo bar de siempre...
jueves, 3 de febrero de 2011
Prosustantivo.
Tú, que permaneces intangible,
En mi mente dejas de ser sueño.
Das de lado a la libertad de la que eres presa,
y juntos somos libres, encerrados en el amor.
Yo, que en tu vida ni existo,
en tus sueños aparezco por doquier,
y dejo de creer en la casualidad del amor,
siendo el hecho en tal mi único amo y señor.
Nosotros, que ni siquiera nos conocemos,
dejaremos de ser tú y yo,
pasando así a la historia en el amor,
con una revolución descrita por los dos.
Y ellos, ellos que no hacen más que molestar,
de nuestro alma desaparecerán,
y sin dejar huella alguna,
la ciudad entera quemarán.
En mi mente dejas de ser sueño.
Das de lado a la libertad de la que eres presa,
y juntos somos libres, encerrados en el amor.
Yo, que en tu vida ni existo,
en tus sueños aparezco por doquier,
y dejo de creer en la casualidad del amor,
siendo el hecho en tal mi único amo y señor.
Nosotros, que ni siquiera nos conocemos,
dejaremos de ser tú y yo,
pasando así a la historia en el amor,
con una revolución descrita por los dos.
Y ellos, ellos que no hacen más que molestar,
de nuestro alma desaparecerán,
y sin dejar huella alguna,
la ciudad entera quemarán.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)