sábado, 16 de noviembre de 2013

Supongo que todos necesitamos los huevos

Si supiera dibujar tu locura, 
el eco del viento, 
el aullido de un animal herido. 
Si supiera dibujar el sonido de tu risa, 
el aliento compartido antes del beso,
el rápido movimiento que hacen tus párpados cuando me miran, 
así, de esa manera tuya. 
Si supiera dibujar tu olor, 
y tu no saber estar callada...

Andaría perdido, desesperado,
sabiendo que he podido definir lo indefinible,
sabiendo que lo nuestro no es amor,
porque el amor no entiende de fronteras.
Porque el amor es un pájaro que vuela muy libre,
es un sentimiento valiente, 
que me hace fuerte a mí 
porque se refleja en tu mirada,
y da de lleno en mi corazón,
que es la caja negra que guarda el fuego,
la potencia de la vida, la pasión del momento.

Quien recuerda, tiene siempre presente
que la memoria va antes que la historia,
porque recordar es volver a pasar los hechos
por el órgano transformador de nuestra alma,
a la que en un intento de humana estupidez
colocamos a la izquierda de nuestro pecho.
Somos, al menos, coherentes con las convenciones,
porque contraviniendo a la razón, 
colocamos al revés lo que jamás debiera ir al derecho.
El impulso a tomar la decisión antes que la duda.
La capacidad de olvidar el dolor por un bien aún mayor.
El latido imparable que mueve mi conciencia,
que me separa del miedo al dolor,
que me une a esta causa, la de amarte a pesar de,
a pesar de...
a pesar de...
a pesar de...
a pesar de...
¿A pesar de qué?
A pesar del no.

viernes, 4 de octubre de 2013

Pétalos

Desmemorias la vida,
y aquí me tienes
recogiendo margaritas
en un campo de recuerdos,
en la infinita incertidumbre del quizás.

¿Puede que sí?
Eso decían las leyendas,
pero aquí sigo,
insomne y en calzones,
y no contigo.

Animo a la tristeza,
con certeza
a seguir mi camino
de cerca.

Observa y aprende,
hoy escribo y te dejo de lección
un verso,
un beso,
un lugar común convexo.

Interpretada la ruina,
mañana mi ser crece
un poco más muerto,
más vivo.

Lejano ritmo complejo,
soy yo mismo,
blancoynegrocasigris
hoy grito,
pero no me oyen.
Soy mimo,
encerrada en el cristal
imaginada por aquel pétalo que dijo:

Hoy no, tío.

domingo, 22 de septiembre de 2013

La España soñada (Nación de naciones)

Qué pena, España, que duela tu nombre.
Qué pena, que secuestren tu memoria los delincuentes.
Qué pena, no sentir tus colores.
Qué pena, que seas dos.

Hoy te sueño mejor, más limpia, intensa y luchadora,
como sé que eres, aunque no te dejen ser.
Te sueño distinta, integradora de la diversidad.
Te sueño tierra, nación de naciones.
Te sueño, España, tuya, de todos.


(Como te soñamos, serás.)

sábado, 24 de agosto de 2013

Decisiones

A veces tomamos decisiones difíciles. Me preguntaba hace un tiempo qué era eso de "decisiones difíciles". Bueno, en realidad me preguntaba qué narices era una decisión, y qué las hacía tan importantes. El día está llena de ellas. Qué desayunar, en qué habitación, qué música poner, salir o no de casa... La mayoría de ellas son insignificantes si no somos capaces de ver más allá. Es precisamente eso lo que marca la diferencia, saber ver a lo lejos y tener la perspectiva, entonces te das cuenta de que ninguna decisión es insignificante, porque todas ellas hacen que nuestro particular mundo siga girando en la dirección que nosotros queremos.

Vivir no es lo que hay entre una cosa y otra, vivir es dar un paso más; no por llegar a ningún sitio, simplemente por caminar.

Una decisión es un paso que te lleva inevitablemente a un futuro -como siempre, incierto-, que persigue un porvenir -que no viene nunca-; y a veces dar el paso es complicado, porque la vida es grande, y a veces da mucho miedo.

Hoy puedo decir que me muero de miedo por un mañana difuso, pero también puedo decir que la vida me da menos miedo que ayer. Creo que es un buen indicador. Adoro este paisaje.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Los recuerdos infinitos

Ninguna pronuncia el tiempo como tú lo haces,
así, deteniéndolo mientras lo despeinas.
Atrapándolo en el recuerdo
de tu sonrisa.

Lloro el paso del tiempo,
que emperifollado, ya ni me saluda.
Corre con prisa.

Un escalofrío recorre mi sombra
y dejo mis pies marcados en esta playa
de relojes de arena y agua con sal,
y pienso en tu carmín sobre aquella copa.

Las sombras, vida mía, son mi recuerdo.
Y a veces te encuentro 
en las luces de las noches más oscuras.
Recuerdos, esta vez borrosos, quedan
opacos y hundidos en la exasperación
de no cruzarme al olvido en cada esquina
muerta, rota y gris,
y humeda y gastada
de tanto amar sin amar
a pasados recurrentes muertos.

Sólo amanece

Cada día podría leer tus sueños,
y sería siempre un poema distinto,
mejor, por haber amanecido.
Y añoraré el tiempo que perdí,
pensando que era aburrido
que los primeros luceros del alba
alumbraran siempre la misma piel,
brillante, nívea, única, extraña
al tacto y a mi sonrisa,
esperanzada, pero vieja, gris, agrietada
por el paso de los años, 
no, de los miedos.

Pero ahora soy valiente, al menos
lo suficiente para admitir que hace tiempo
que debería haber corrido hacia ti.

No te pido nada más que seas.
Amanece una mañana más, 
Luz del día.

domingo, 26 de mayo de 2013

Silencios cómodos y temblor de piernas

      Y allí estaba ella, y yo. Pero ella... Menuda cara. ¡Sin aliento me deja! Y ese temblor en las piernas... Cómo lo echaba de menos. Silencios cómodos, de esos que pasas reproduciendo lo que le dirías si fueras un poquito más valiente. ¡Eso es! Un poquito. Un pequeño paso. Empezar. El resto sería imparable. Sería el primer latido. El primer tic que anticipara el tac. Eso es. El tac. El tac es imparable. Empezar. "Espera", diría. "Me gustas". Eso sería todo. Quitarse la tirita de golpe. Cuesta, pero hay que hacerlo. Me gustas. A ella, la de los ojos de actriz francesa. me gustas. A la de la boca de fresa. A la del sol en la sonrisa. Me gustas. El resto, Dios dirá. Le di aquel papel lleno de garabatos insinuándolo. Boca de fresa, sonrisa de luz, mirada infinita en ojos de Bardot.
      
(Me gustas. Mientras viajamos en el tiempo y somos niños otra vez. 
El resto será silencio. 
Y en el eterno momento de segundos que nos separan de la despedida. 
Durante la infernal espera y demora de lo que tiene que pasar. 
Mientras pasa aquello, guardaré silencio. 
(Shhhhhh...)
Besaré, inocente, tus rodillas y sus heridas. 
Acariciaré, con cautela, cada sueño y fantasía. 
Oiré siempre tu risa. 
Seré siempre rehén del silencio, y esclavo de todo lo que no supe decir.)

¡Silencio, he dicho!
     
      Me siento como un recluso que acaba de salir de la cárcel, y se pierde en la inmensa profundidad, y se aterra del aire que le rodea, y se le cruzan los pies al pensar en todo lo que le queda por caminar. Sé mi apoyo, sé la luz que espera al final del túnel. Sé el Cádiz que acogió mi tristeza y me dejó coloráo el corazón. Sé las alas que necesito para sobrevolar estos muros que me separan de la libertad. Que no es libre el que a cada amanecer no tiene una nueva sonrisa con la que despertar.

Calla, porque es grito el silencio que guardo, 
y necesito más que nunca que me escuches.